La Cultura, entre el mecenazgo del Estado y la regulación del mercado

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A raíz del resultado de las elecciones PASO en el mes de agosto y ante un panorama en el que cabe la posibilidad de un triunfo libertario en el mes de octubre en Argentina, el debate de ideas y cosmovisiones políticas está más vivo que nunca. Hoy las redes sociales, los medios de comunicación tradicionales y cualquier reunión donde haya dos o más personas se convirtieron en estos días en escenarios de diálogos, reflexiones, chicanas, memes y campañas enteras a favor de uno o de otro candidato, o en contra de todos.

La cuestión es que ante un posible achicamiento del estado y del dominio público en casi todas las áreas, como lo plantean las ideas libertarias, bien hacemos en preguntarnos qué va a pasar con tal o cual política pública, como se va a reemplazar desde lo privado, si es que es posible, o si se va a eliminar por completo.

En el plano cultural el horizonte se ve turbio ante una reducción o eliminación feroz de subsidios, baja de Ministerios y de programas. Garantizar los derechos culturales sin un estado presente, no solo es complejo, sino casi inviable. Muy cercanos a éstos están también los derechos a la identidad y a la diversidad cultural, derechos muy difíciles de garantizar sin el apoyo del sector público.

Pongamos un ejemplo práctico, el estado nacional tiene a su cargo una importante red de museos en todo el país, cerca de 26 museos, cuyo ingreso es libre y gratuito, a lo sumo algunos podrán tener algún bono contribución para visitarlos. El rol de estos museos es fundamental porque allí se encuentran los restos de nuestra historia y la de nuestros antepasados.

¿Cómo podrían sobrevivir estos museos sin el financiamiento del estado nacional? claro está que su fin no es comercial ¿se va a cobrar una entrada? ¿Qué valor tendría que tener esa entrada para que el museo pueda subsistir? ¿Seguiría asistiendo el público ante la posibilidad de tener que pagar una entrada? ¿Es posible subsistir con total ausencia del estado? ¿Su financiamiento lo dejamos en manos de privados? Todas preguntas cuyas respuestas son al menos, complejas de responder.

Lo que sí sabemos es que el mercado no se regula solo con el libre albedrío y que lo que al mercado no le importa, porque no es rentable, lo tiene que salir a bancar el estado, porque es la única forma de garantizar los derechos en general. Luego, cómo se aprovechan esos recursos limitados por parte de la administración del estado, esa es otra cuestión y parte de otro debate.

“Medicina Letal” lo que pasa cuando el Estado está ausente 

Painkiller o Medicina Letal en español, es una serie que se estrenó recientemente en la plataforma Netflix y que se centra en los manejos espurios de una empresa farmacéutica que creó un medicamento para el dolor, altamente adictivo para los seres humanos.

Durante la investigación del caso que realiza la justicia de Estados Unidos, se descubre que la empresa Purdue Pharma habría logrado sobornar a un funcionario encargado de aprobar la fabricación y distribución de los medicamentos en ese estado. Este hecho permitió a la farmacéutica introducir en forma descontrolada estas píldoras  en el circuito de los medicamentos con receta.

De este modo, la venta masiva de este fármaco, que se logró con agresivas campañas de marketing y sobornos, derivó en miles de pacientes adictos, muertes y caos por un lado, mientras que los principales Ceos de esta gran empresa se vieron beneficiados con ganancias millonarias. 

El ejemplo viene a colación para traernos dos enseñanzas, por un lado, que el mercado no se regula solo, que la protección del estado es fundamental para garantizar la vida misma y que, desde esta base fundamental, la discusión debería ser en todo caso, cómo se administran mejor los recursos y cómo evitamos lo más posible las prácticas corruptas ¿Eliminando el estado? No lo creo.